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Una formación adecuada para la mejora de los resultados académicos en una sociedad en cambio continuo. Este podría ser el título del breve editorial de la revista que damos a conocer. Y esta debe ser la gran responsabilidad de los Centros del Profesorado de Andalucía, y por ende, del de Córdoba: ofrecer una gama amplia de estrategias formativas dirigidas a producir cambios en la práctica docente encaminados a mejorar los rendimientos escolares y la reducción del fracaso escolar, el gran reto expresado en la exposición del motivos del proyecto de Ley de Educación de Andalucía. Pero para conseguir tales objetivos es preciso diseñar modalidades de formación adaptadas al profesorado de nuestros centros docentes y ello exige conocer tanto la idiosincrasia y estilos peculiares de los mismos como las necesidades reales, algo que sólo se puede conseguir a través de un diagnóstico acertado, expresado en las reuniones de Ciclo y de los Equipos Técnicos de Coordinación Pedagógica y en los Claustros de los centros. Para ello es preciso, por tanto, que la conexión entre los centros educativos y el CEP sea lo más fluida posible y, además, que la imbricación de todos los responsables educativos –inspección, equipos de apoyo y asesorías de formación- sea lo más estrecha posible trabajando de igual a igual con un único fin: mejorar la escuela. La formación permanente debe ser sentida como derecho y como deber –artículo 19 del proyecto de LEA- o, mejor dicho, como un compromiso del profesorado con un alumnado diverso, con sus familias y con la sociedad en la que se insertan. Nuestra obligación, la de los CEP, es, por el contrario, hacer los esfuerzos necesarios -y creo en los últimos años la administración educativa lo ha hecho si tenemos en cuenta el aumento de plantilla y de partidas presupuestarias de los CEP- para que la formación que diseñamos responda a los retos y a las necesidades reales de formación de nuestro profesorado y poner los medios para que la misma llegue hasta ellos (de ahí la importancia que concedemos a la teleformación con la puesta en práctica, a partir del curso actual, de una oferta conjunta de los tres CEP de Córdoba). La realización durante el presente curso de las segundas pruebas de Evaluación de Diagnóstico en el alumnado de 5º de Primaria y 3º de ESO deber servir, a nuestro juicio, para que en los centros docentes andaluces se lleven a cabo procesos de reflexión conjunta sobre las metodologías y sobre las estrategias de enseñanza y aprendizaje, no sólo entre el profesorado de Lengua y Matemáticas. Los centros deben establecer tanto los fines que persiguen como los medios, las estrategias y los sistemas de autoevaluación de los mismos. Pero en este esfuerzo deben sentirse apoyados por todas las instancias educativas, incluida la Red de Formación. Todos somos igualmente responsables de los resultados obtenidos y todos debemos poner manos a la obra para mejorarlos. Uno de los objetivos fundamentales de los CEP debe ser favorecer e impulsar la formación del profesorado con objeto de “establecer las condiciones que permitan al alumnado alcanzar las competencias básicas” –expresadas en el artículo 38 del proyecto de LEA-, sin olvidar la educación en valores, el trabajo en equipo y la atención a la diversidad intercultural. El modelo del actual profesor o profesora debe ser una persona culta y suficientemente preparada en su materia, pero, al mismo tiempo, debe conocer estrategias y disponer de las habilidades sociales suficientes para actuar adecuadamente en el entorno concreto del aula. Y como conclusión adjuntamos dos textos de diferentes épocas alusivos a la educación. En el primero, y que corresponde a las normas que deben regir la escuela de un pequeño pueblo de Córdoba a finales del siglo XVIII (1779), se pueden leer, ente otras cosas, que no debe haber entre el alumnado motivo de adelantamiento particular, respecto a ser de su obligación (del maestro) darlos a todos adelantados con proporción a sus talentos. También se señala, lógicamente, que ha de haber exámenes y que antes del inicio del curso debe realizarse un examen general. En la organización del aula se expresa que han de formarse bandas para que la emulación de los estudiantes saque mayor fruto. El otro texto es más tardío y sus palabras nos suenan también cercanas. Fue publicado en la prensa cordobesa de hace algún tiempo. El tercer párrafo del artículo comienza así: Tenemos un concepto erróneo de cómo deben ser la educación o instrucción primaria para que sean fructuosos a la pequeña sociedad escuela, por hoy, y a la sociedad en general, de la que formarán parte estos pequeños en el día de mañana. Nuestros alumnos necesitan aprender por la experiencia propia, por lo que sus ojos ven, sus manos toquen, sus oídos escuchen, y no por el concepto extraño inculcado por la fuerza moral y la constante repetición de los conocimientos de un modo puramente mecánico. Y sigue a continuación sobre la responsabilidad de los padres. Nuestras escuelas deben ser hoy centros dedicados a despertar las aptitudes personales de los pequeñuelos, indicando a los padres la ruta que deben seguir con sus hijos… Apunta también en autor de dicho texto que Es indispensable cambiar por completo los añejos métodos de enseñanza y que se gaste mucho dinero en ella, y ya en el último párrafo apostilla diciendo: Todo esto se conseguirá sacando la escuela primaria de los pequeños límites rutinarios en que vive, e inundándola de luz, vida y alegría, para que sea el mayor atractivo infantil, no la aversión y desagrado generalmente extendidos. Auméntese el número de nuestras escuelas; implántense en locales amplios y ventilados; limítese el número de alumnos asistentes a ellas; dótense del material científico e instructivo necesario para que la enseñanza se aplique en la forma más práctica posible, que es la positiva; extrémese la inspección de ellas, fuera del malvado caciquismo, para conceder el premio al Maestro laborioso y trabajador, no al influyente y entonces podremos decir que nuestras escuelas primarias responden al fin para que han sido creadas. El autor de este texto es Antonio Rodríguez Ariza, Profesor Normal, y fue publicado en la primera página del DIARIO DE CÓRDOBA, hace ya más de cien años, exactamente el 24 de julio de 1906. ¿Nos suenan sus recomendaciones? |